
Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo,
salvo hasta dónde podemos hundirnos.
Emil Michel Cioran
Inconscientemente deseo. Apareció de incógnito el día nebuloso, no pude escapar, por más que traté no pude. ¿Qué haré? Intento, intento, intento, lo más ilógico concreto. Los párpados caen inevitablemente por el sopor y la congoja que invaden mis cuatro paredes. Descanso y en con un sobresalto vuelven a surgir temporales de juventud.
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